La Junta de Andalucía establece nuevas medidas frente a una plaga que preocupa especialmente al cultivo de pimiento y señala la fase de semillero como un punto crítico para evitar su entrada y dispersión.
La sanidad de una campaña comienza mucho antes del trasplante. Así lo pone de manifiesto la Resolución de 10 de abril de 2026 de la Dirección General de la Producción Agrícola y Ganadera de la Junta de Andalucía, publicada el 17 de abril, por la que se declara oficialmente la existencia de Thrips parvispinus y se establecen medidas fitosanitarias para su control en la comunidad autónoma.
Uno de los aspectos más relevantes de la resolución es la atención específica que dedica a los semilleros de pimiento. La normativa incorpora un protocolo de control biológico para esta fase y advierte de su importancia: el estado sanitario con el que las plántulas salen del semillero condiciona directamente el manejo posterior de la plaga en campo.
Prevención desde las primeras fases
Las condiciones propias de un semillero —alta densidad de plantas, tejidos jóvenes y sistemas frecuentes de riego por aspersión o nebulización— plantean retos particulares para el control biológico. Por ello, la estrategia propuesta se basa especialmente en la detección temprana, la prevención y una actuación ajustada a cada instalación.
Entre las recomendaciones recogidas se encuentran reforzar el aislamiento de las instalaciones, limitar y controlar las visitas, utilizar trampas cromotrópicas, separar funcionalmente diferentes módulos de producción y establecer plantas banker que faciliten el mantenimiento de enemigos naturales. También se contempla la utilización temprana de organismos de control biológico sobre el sustrato y las plántulas.
El protocolo va incluso más allá de la estancia de la planta en el semillero. La Junta recomienda proteger las plántulas durante el transporte, realizar el trasplante inmediatamente después de su recepción y asegurar que el invernadero de destino esté correctamente limpio y desinfectado.
El semillero, pieza clave de la estrategia fitosanitaria
El avance de nuevas plagas vuelve a poner sobre la mesa una cuestión cada vez más importante para la horticultura profesional: la sanidad vegetal no empieza en el invernadero de producción, sino en la planta de partida.
Bioseguridad, control biológico, coordinación entre semillero y agricultor y capacidad de detección precoz se convierten así en elementos estratégicos para reducir riesgos antes del trasplante.
Un desafío que afecta a toda la cadena y que refuerza el papel del semillero como uno de los primeros niveles de defensa sanitaria de la horticultura.
